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Esta historia empieza en el cielo de España, más concretamente
en el de Cataluña, donde un grupo de nubes sobrevolaban a sus anchas
por los cielos del territorio catalán.
Este grupo de buenas amigas bromean y juegan mientras se dejan llevar
por la suave y relajante brisa de primavera. Pero no todo eran risas y
bromas, ya que una de ellas se dió cuenta de que esa tranquilizante
brisa les llevaba directamente a una chimenea de una fábrica, en
la cual se trabajaba con cartón. La pobre nube intentó alertar,
aunque sin éxito, a sus compañeras de vuelo que iban directamente
a una muerte segura. Al ser la más pequeña, las demás
nubes la ignoraban, pero también le permitía, su pequeño
tamaño, cambiar, por poco que fuera, la dirección que tenía
hacia la humareda, no como sus compañeras que cuando se quisieron
dar cuenta ya atravesaban esa cruel nube tóxica. Aun con el sobresalto
de haber estado a punto de intoxicarse consiguió ver como las que
fueron sus amigas se habían convertido en nubes negras llenas de
contaminación.
Como ya no podía hacer nada para ayudarlas siguió avanzando
por el cielo y creciendo cada vez más.
Cuando llevaba toda una semana vagando sola, su tamaño ya era gigantesco.
Al avanzar unos pocos metros más vio, a lo lejos, a sus excompañeras.
Por unos instantes se alegró, pero al acercarse un poco más
pudo ver las desgracias que estaban haciendo, ya que como estaban contaminadas
la lluvia que dejaban caer era ácida y destruían los campos
y bosques que regaban. Ella, armada de valor se acercó a ellas
y con gran fuerza las fue empujando y mientras lo hacía dejaba
caer sus gotas, que lo que hacían era purificar lo contaminado
por las otras, y poco a poco las fue eliminando con su gran tamaño
y fue regando todos los campos afectados.
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