Se han propuesto crear
una ciudad limpia,
limpia de vida,
limpia de personas.
Ahora está prohibido
jugar a la pelota,
hacen malabares,
salir a la calle.
Los artistas ven
limitadas oportunidades,
ante horarios y permisos
abandonan su arte.
Ya ni el mendigo
puede mendigar,
siempre que lo haga
haciéndose notar.
Lógicamente,
la fiesta ha acabado,
son mejores las obras
que las guitarras y los cantos.
Ni una cerveza
acompañando una comida
y, por supuesto,
nada de hierba prohibida.
Y vigilándote estarán
los perros de la ley,
dispuestos a multar,
preparados para desalojar,
entrenados para dejar
limpia la ciudad.
|